¿Arte? ¿Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros?
¿Negocio? ¿Ocupación, quehacer o trabajo? ¿Aquello que es objeto o materia de una ocupación lucrativa o de interés?
El músico ¿vive para tocar (hacer sonar según arte cualquier instrumento) o toca para vivir (Pasar y mantener la vida, pero también Mantenerse o durar en la fama o en la memoria después de muerto)?
¿Diversión? ¿Recreo, pasatiempo, solaz (Consuelo, placer, esparcimiento, alivio de los trabajos)?
Continuará.
Definiciones tomadas de www.rae.es
jueves, 31 de mayo de 2007
Sigamos creciendo
Acababa de descubrir que sus manos estaban arrugadas. La particular incidencia de la luz sobre ellas y el punto desde donde las observaba resaltaban los cientos de pliegues de su piel en esa zona del cuerpo. Eran las manos de alguien que seguía mirándoselas sin saber bien qué deducir de ese hecho. Meses antes también había percibido ojeras perennes bajo su mirada. Ahora y entonces, cómo se absorbieran y rebotaran los fotones sobre ellas le daba igual. Lo importante era que tenía ojeras. 'Lo bonito de crecer es que ocurre sin que apenas se advierta, y lo penoso de envejecer es precisamente que uno se da cuenta al detalle', se dijo. 'Obviemos los espejos. Miremos a otro lado. Sigamos creciendo'. Y decidió que para seguir creciendo debía dormir y comer bien, divertirse, portarse mal a ratos y no dejar de aprender, sin preguntarse el porqué de todo eso. Y volvió a nacer.
sábado, 26 de mayo de 2007
Hosanaa
El viejo turista que comía sonoramente un caramelo duro pagó al tendero de la plaza de S. Pedro del Vaticano con un billete de 50000 liras un precioso libro que iría a recordar toda su vida. El tendero estiró varias veces el billete y lo miró al trasluz, para luego guardárselo en el bolsillo y darle el cambio deliberadamente mal. El viejo turista no sabía como decirle al tendero que era un ladrón. Entre acusaciones, el caramelo del viejo turista golpeaba contra sus dientes, y la sonoridad de dichos golpes se apreciaba como milagrosa entre los fieles. El viejo consiguió su vuelta, y le nombraron mártir al verle quejarse de dolor de muelas de camino al hotel.
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